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Actividades Académicas:
DISCURSO DE GRADO, ACTO DE IMPOSICIÓN DE MEDALLAS PROMOCIÓN DE ODONTÓLOGOS "BASTIDAS - D'AGOSTO - VIERA"
HOME > EDICIONES > VOLUMEN 39 Nº 2 / 2001 >

Aula Magna - Universidad Central de Venezuela.
Caracas, 19 de Julio de 2001.

  • Dra. Cecilia García-Arocha y demás Autoridades de la Facultad de Odontología - Universidad Central de Venezuela.

  • Sres. Representantes Profesorales y Estudiantiles ante el Consejo de la Facultad de Odontología.

  • Personal Docente, Administrativo, Técnico, de Servicio y Estudiantes de esta Facultad.

  • Dres. Ramiro Bastidas, Amalfi D'Agosto y José Viera, Padrinos de Promoción.

  • Estimados Compañeros Graduandos.

  • Padres, Familiares y Amigos.

  • Señoras y Señores:
" Antes de la caída se eleva el corazón del hombre, y la humildad precede al honor o la gloria "
(Proverbios 18, 12)

Con esta frase, extraída de un proverbio bíblico, doy inicio con inmenso regocijo, el poder expresar en nombre de mis compañeros y colegas, integrantes de esta Promoción de Odontólogos Dres. Ramiro Bastidas, Amalfi D'Agosto y José Viera, la gran satisfacción y caudalosa alegría que se hospeda en cada uno de nosotros.

Hoy, 19 de Julio del año 2001, nosotros los integrantes de esta promoción concluimos una HISTORIA. Una HISTORIA que comenzó hace algunos años, cuando llenábamos planillas para optar a una profesión y por casualidad, destino o vocación, llegamos un día al auditorio de la Facultad de Odontología en la Universidad Central de Venezuela, iniciándonos en esta carrera con el curso propedéutico.

Desde ese entonces, comenzamos a transitar un arduo camino por lograr salir, por poder cambiar un prefijo, el de Bachiller a Odontólogo, el cual estuvo lleno de momentos marcantes e impactantes, donde nos hemos fortalecido como personas, nos hemos formado como profesionales y hemos compartido con muchos compañeros y amigos su felicidad por haber obtenido el éxito; al verlos vestidos de toga y birrete, nos invadía dentro de cada uno de nosotros la Fe y la esperanza mediante una fuerza interna e indescriptible que nos conduciría victoriosos al final de la jornada. Como lo expresará el poeta español Antonio Machado: " Caminante no hay camino, se hace camino al andar ".

En esta fecha, de significado trascendental para cada uno de nosotros, la Suntuosidad del Aula Magna, un lugar sacro, lleno de recuerdos de muchos graduados y como hoy nos toca, de graduandos, se viste de gala para festejar un anhelado sueño por nuestra parte; nosotros, hasta hoy estudiantes de la Facultad de Odontología, ahora somos bien llamados: ¡ Odontólogos egresados de la Universidad Central de Venezuela!...

No solamente nos graduamos de Odontólogos, sino también de hombres y mujeres que con afán y perseverancia hemos sufrido una transformación social y personal, donde todos nos preparamos, trabajamos arduamente y aprendimos de nuestras derrotas y fracasos, para alcanzar un peldaño más en la vida. Hombres y mujeres que han comprendido lo que significa " la vocación de servicio ", demostrando una vez más que la consecución de un ser humano único, amplio y solidario se logra con el fruto de nuestro esfuerzo y tenacidad: " Dios nos hizo sensibles al amor del prójimo y hacia ello ha dirigido nuestra vocación y destino con sabiduría ".

Vivimos una HISTORIA que llegando a su final, nos permite recordar, alegrarnos y sentir nostalgia. Este éxito que hoy nos reúne, no lo debemos solamente a nuestro desempeño como estudiantes; en este caminar también tenemos que reconocer con el más profundo y sincero de los agradecimientos, el invalorable apoyo que nos prestaron de manera simbiótica y mancomunada muchas personas, quienes en diversas circunstancias nos brindaron su presencia y estímulo, y hoy contemplamos los frutos de su palabra amiga, permitiéndonos llegar a este dichoso momento. Siempre tendrán nuestra gratitud.

Comencemos agradeciendo de manera sincera e infinita a nuestro Padre Celestial, DIOS, en todas sus dimensiones, Todopoderoso y Misericordioso, por el Don de la Vida y la libertad de dejar en ella muchas huellas llenas de prodigios, siendo Él protagonista principal de todo cuanto nos rodea y que nos haya permitido llegar a esta meta, constituyendo un júbilo para nosotros y los nuestros, además de darnos mayor incentivo para seguir adelante en la búsqueda de los objetivos que nos hemos trazado en la vida. A Él le damos infinitas gracias por cada minuto vivido y pedimos que nos bendiga hoy, mañana y siempre: " Lámpara es a nuestros pies su palabra y luz a nuestro camino".

Es nuestra gran Nación, Venezuela, quien debe recibir otro gran agradecimiento por la oportunidad de formar parte de su Mayor Casa de Estudios, la Casa que vence las Sombras, la Universidad Central de Venezuela, patrimonio artístico y cultural de la humanidad, síntesis armónica de las ciencias y de las artes.

Nuestra Alma Mater, firme ante las dificultades, a través de la historia ha contribuido grandiosamente a brindar luces cuyo resplandor permite vencer las sombras, y por eso a ella debemos darle las gracias, al formar buena parte de la conquista de este lauro, ya que nos permitió alimentarnos de ella y albergarnos en su espacio durante estos años, concediéndonos las herramientas necesarias para seguir el camino por la vida, al prepararnos intelectualmente y enseñarnos a ser más humanos, para ver el mundo de una manera distinta.

Hoy, la máxima Casa de Estudios de nuestro país, ha teñido con sus boinas azules el cielo y con el reflejo del sol hace brillar la amatista de nuestros anillos para vernos alzar vuelo y decirnos hasta pronto, dejándonos sus puertas abiertas.

Punto aparte de gratitud a la Facultad de Odontología, que ha sido para nosotros un pequeño mundo que formó parte de nuestras vidas por años:

Poco a poco y sin darnos cuenta, aquella Facultad que al principio nos parecía un poco extraña, nos fue absorbiendo y pronto llegamos a ser la gente de la Escuela, los que la invadíamos desde las siete de la mañana del día Lunes hasta las seis de la tarde del día Viernes y quizás algunos Sábados, y así, nos fuimos llenando de vivencias reflejadas en momentos de espera, de nerviosismo, angustias, desesperación, tristeza y lágrimas; momentos de éxitos que se traducían en risas de alegría, paz y tranquilidad; pero sobre todo, la inolvidable experiencia de adquirir mucha paciencia en los momentos más difíciles. ¿Quién podrá olvidar aquel instante cuando la estructura del puente o la incrustación no le adaptó y tuvo que repetirla? Y después de repetirla el paciente nunca volvió, o una infinidad de vivencias que a cada uno de nosotros nos sucedió y pasaríamos horas y horas contándolas.

¿ Cómo olvidar las noches de desvelo entre tazas de café, estudiando y aprendiendo los diversos temas de cada una de las materias para presentar los exámenes y casos clínicos? Definitivamente, la Facultad es un collage de sentimientos y momentos: Mucho es lo que llevamos, mucho es lo vivido en las escaleras, en los pasillos, en los salones de clases, laboratorios y salas clínicas; mucho ha sido el esfuerzo y hasta el sufrimiento, pero gracias a ella, adquirimos un aprendizaje, una habilidad y una destreza: La Odontología.

De igual forma, es nuestra necesidad expresarles un veraz agradecimiento a nuestros Docentes o Profesores, quienes nos transmitieron sus conocimientos, nos enseñaron e inculcaron el deseo de superación al llenar nuestros corazones de sabiduría, formaron nuestra conciencia, labrando y tallando lo que hoy somos, con la delicadeza del artista, con la justicia del juez, con la rectitud de los buenos guías, pero sobretodo, con el cariño del amigo y compañero. Como lo expresara nuestro insigne Andrés Bello en su obra Filosofía del Entendimiento: "Educar es permitir que la sabiduría se manifieste en toda su expresión".

En este sentido, nuestra promoción se enaltece con los nombres de tres grandes profesionales: Dr. Ramiro Bastidas, Dra. Amalfi D' Agosto y Dr. José Viera, a quienes les damos las gracias por permitirnos sus nombres para colocarles un título a esta HISTORIA, representada en este contingente de Graduandos. En esta ocasión inolvidable, sus Ahijados les reconocemos y les decimos que en este privilegio del que ustedes han sido objeto no privaron otras razones que no fuesen su calidad de personas, siendo vivos ejemplos de alto nivel académico, dedicación, tesón, perseverancia, su empeño y verdadera vocación docente que nos encauzó por el camino correcto./ A ustedes Padrinos sólo nos queda recordarles que sus ahijados siempre lucharemos al no defraudarlos y honrando a nuestro compromiso.

Es imposible que entre tantos agradecimientos, no entren a formar parte aquellas personas que silenciosa pero eficientemente laboran en la Facultad de Odontología y quienes han contribuido a nuestra formación al hacer con su trabajo el mejor de los esfuerzos. A todo el personal administrativo, asistente, técnico y de servicio, a ustedes que nos vieron trajinar en el día a día, les damos nuestras felicitaciones como estímulo, porque todos reconocemos con afecto el papel que desempeñan en esta Facultad.

Por otra parte, nuestra carrera nos enseñó a convivir y a entender las necesidades de otros, colocándonos de frente con un mundo de personas con otras condiciones de vida a las nuestras, que nos sirvió para despertar y desarrollar la capacidad de sintonizar con la esencia que está dentro de todos los seres humanos; nos referimos en este punto a nuestros pacientes ¡ Cuánto aguantaron!. Estuvieron atentos a nuestros llamados, nos ayudaron en el logro de nuestra formación, algunos inseguros y temerosos, otros seguros y confiando en nosotros, tuvieron la paciencia y el valor de llegar al final del tratamiento. ¡ Gracias por su comprensión y paciencia!. Y a aquellos que desistieron o nos abandonaron, la gratitud por enseñarnos a no rendirnos.

De modo muy particular, recordamos a esos niños que sobreponiéndose ante sus molestias o padecimientos y dominando sus dudas, ansiedades, temores y miedos, nos regalaron su inocente dulzura, destacando en varias ocasiones que éramos su primer contacto con el ambiente odontológico: Ellos son los Pacienticos de Infantil. Válida nuestra gratitud a ellos.

También mencionamos a nuestros pacientes de las pasantías extramurales, que sin importar donde hayan sido realizadas a lo vasto de nuestra geografía nacional, ya sea en la costa, en los llanos, en las zonas selváticas o en la frontera, nunca falta la grata sonrisa o el gentil gesto de un "Gracias Doctor". Por ese motivo, hoy recordamos con un profundo agradecimiento y mucha nostalgia a nuestros hermanos Indígenas, a los Llaneros, a los Pescadores, a los Atezados y a todas aquellas personas que fuera de la Facultad hicieron posible que todos nuestros conocimientos y habilidades estuvieran al servicio de trabajar por una mejor Venezuela.

Formando parte de nuestra vida universitaria, existe una riqueza muy especial que el dinero no puede comprar: La riqueza de la amistad, porque además de conocimientos adquirimos buenos amigos; gracias a todos los amigos que acuden al vernos decaer y nos ayudan a levantarnos; a ellos capaces de hacernos sonreír cuando las circunstancias nos apremian. Nuestra gratitud a aquel compañero que nos consoló un día ya que nos encontró deprimido, o es que acaso ¿ Quién de los que hoy nos reímos aquí, no se deprimió alguna vez en este arduo camino?. A los que se fueron, gracias por habernos dado aliento, y a nuestros compañeros que no han salido aún, el que nos prestó la unidad, nos ayudó a tomar una impresión, nos facilitó algún instrumental, y cuantas cosas más, estamos aquí para estimularlos con palabras de ánimo y que continúen labrando el camino que los llevará a este día tan especial.

Está en nosotros seguir cultivando la amistad, tanto personal como profesional. En mantenernos unidos a través del tiempo, en seguir siendo buenos compañeros y recordar que " la amistad es la más grande de las riquezas, y ustedes son la amistad".

Mil gracias a nuestros familiares, hermanos, novias, esposos, hijos, amigos y compañeros, quienes día a día estuvieron con nosotros, compartiendo las alegrías y contradicciones que se nos cruzaron en el camino, y en diversas ocasiones se vieron limitados e inmolados de nuestra atención y tiempo, con el fin de llegar a la meta. Gracias por su tolerancia y paciencia, por empujarnos y sujetarnos, y sobre todo, permitirnos crear nuestro propio espacio.

De manera muy sentida y especial, recordamos a todas aquellas personas queridas que emprendieron su viaje hacia la Eternidad. Ellos viven en nuestros corazones, nos acompañan aquí en este día y para siempre.

Ha llegado el momento estelar de mencionar a esas personas, quienes siendo instrumentos de Dios nos dieron la vida y nos sembraron la semilla del Amor, del aprendizaje y de la superación. Son NUESTROS PADRES, seres incondicionales e inmensurables, a quienes les estaremos agradecidos eternamente por permitirnos ser lo que somos y dejarnos tan fuerte legado.

Sabemos que en donde quiera que se encuentren, ya sea aquí sentados con nosotros o en el cielo con Dios, y a los que no pudieron estar, sus corazones palpitan impregnados de exaltación y gozo que se refleja en sus rostros y en sus ojos, por la dicha del éxito y la emoción de este Acto, que es también para ellos su Acto de Graduación, y es nuestro regalo dedicárselo, ya que nuestra felicidad y triunfo les pertenece. En el día de hoy, nosotros "Sus Hijos", les pedimos la Bendición una vez más.

Queridos Compañeros Graduandos: ¡ Qué la alegría que nos invade en este momento se desborde en esta Aula Magna con el más espléndido y caluroso aplauso que hoy queremos brindarle a NUESTROS PADRES: a MAMÁ y a PAPÁ!

Egresamos de este recinto universitario, siendo la Primera Promoción de Odontólogos de este Siglo XXI y de este tercer Milenio que apenas comienza. Nos llevamos el conocimiento como herramienta principal para nuestras vidas. Pero es bien conocido por cada uno de nosotros, que la realidad no es nada fácil allá afuera, ya que lo pudimos percibir directamente, quizás en el momento más importante de nuestra carrera, durante las Pasantías Extramurales, realizadas en cualquier punto de nuestra geografía nacional, en diferentes caseríos, pueblos y ciudades escasos en programas de salud y asistencia social, y de allí, el rol fundamental que constituye la Universidad en cooperar con el alivio de dichas necesidades.

Dejamos atrás las comodidades y lo cotidiano por ir a transformar una situación, y a pesar de que en muchos momentos la transformación fue lograda, el sentimiento de frustración estuvo presente en algunos casos, pues transformar la realidad, muchas veces se vuelve imposible para dos manos.

Todo esto sucedió en el pasado. Hoy, en el presente, somos Profesionales de la Odontología, en el que cada paso que demos definirá nuestra persona, condición y lo que seremos en un futuro. Lamentablemente nos tocó estar en paralelo con una crisis que se refleja en un drama social y moral de Nuestro País, caracterizada por los altos niveles de pobreza y miseria, lo que conlleva a una modificación en nuestras conductas, para que nuestras acciones y proyectos estén orientados a mejorar esta sociedad.

Sólo una actitud positiva y acertada en cada uno de nosotros es lo que permitirá ayudar a Nuestra Nación, y esa necesidad de ayudar a Nuestra Nación es por "su población", que se lo merece, ya que vive en un mundo difícil e injusto y aunque no tengamos en nuestras manos la posibilidad de transformar el mundo, si tenemos una profesión con la que podemos demostrar a "nuestra población" que reclama sus derechos humanos, que existen personas dispuestas a ayudarlos, con nuestro corazón, con nuestra entrega y a ser firmes ante cualquier desavenencia. Es un trabajo duro, pero debe ser un trabajo en equipo; es la mejor manera de retribuirle a Nuestra Patria, Venezuela.

Como profesionales estimados compañeros, estamos conscientes de que la Universidad fue una guía, pero el aprender, prepararse y actualizarse siempre dependió y dependerá de cada uno de nosotros. Recordemos que: "Cada quien traza su propio camino".

No basta con ser excelentes profesionales si como personas dejamos mucho que desear. Por eso, bajo ninguna circunstancia no perdamos la ética y la humildad como expresa la frase que dió inicio a este discurso: "... y la humildad precede el honor o la gloria"; el honor de acordarnos siempre el significado del emblema o insignia morado de nuestra profesión: "Lealtad e integridad de mente y corazón". No olvidemos colegas que somos seres humanos con una responsabilidad específica y bien definida dentro de las ciencias de la salud.

Queridos compañeros: ¡ Ha llegado la hora ¡. Salgamos ahora de esta Aula Magna de la Casa que vence las Sombras llenos de la felicidad que nos caracteriza, con la frente elevada, con optimismo en el alma, con el compromiso de caminar siempre hacia la excelencia, dispuestos a pensar alto, sentir profundo y actuar claro, y sobre todo con la confianza en nosotros mismos.

Culmina así este discurso, tomando unas sabias palabras de ese gran personaje de la humanidad, Mahatma Gandhi, que expresa:

" Agradece a la llama su luz,
pero no olvides el pie del candil
que constante y paciente
la sostiene en la sombra."

Finalmente agradecemos una vez más a nuestro Padre Celestial y pidámosle que nos guíe de su mano y nos acompañe siempre.

¡QUE DIOS NOS BENDIGA A TODOS!

Muchas Gracias.

Edgar José Urbáez Marcano.
C.I.: V- 11.415.121
Integrante de la Promoción de Odontólogos Bastidas - D'Agosto - Viera.


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