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Revisiones Bibliográficas:
LOS SELLANTES DE FOSAS Y FISURAS: UNA ALTERNATIVA DE TRATAMIENTO "PREVENTIVO O TERAPÉUTICO" REVISIÓN DE LA LITERATURA
HOME > EDICIONES > VOLUMEN 40 Nº 2 / 2002 >

Recibido para arbitraje:29/01/02
Aceptado para publicación: 04/03/02


RESUMEN
Hoy en día ha ocurrido un resurgimiento en la investigación sobre la efectividad de los sellantes de fosas y fisuras. Los sellantes de fosas y fisuras han demostrado ser eficaces no sólo en prevenir la caries antes de que se inicie, sino también deteniendo el progreso de la lesión de caries en sus fases más tempranas. Simonsen en 1991 concluyó que cuando los sellantes de fosas y fisuras eran aplicados tempranamente, el odontólogo podría acercarse a un 100% de protección del diente contra la caries. Actualmente hay dos tipos de sellantes comercialmente disponibles, los curados químicamente y los fotocurados. No obstante el efecto del flúor sobre caries de superficies lisas combinado con el uso rutinario y agresivo de los sellantes contra la caries de fosas y fisuras, teniendo el potencial de erradicar la caries en niños, adolescentes y adultos, los mismos siguen siendo subutilizados. Una de las objeciones a los sellantes es la posibilidad que ellos podrían ser colocados inadvertidamente sobre caries incipientes, las cuales podrían luego progresar sin ser detectada debajo de los sellantes y poner en peligro la pulpa. La reducción de caries, un año después de la aplicación de sellante, es en torno de 80% y de 70% después de dos años. Una aplicación de sellante debe permanecer intacta por un largo período de tiempo. Cuando los sellantes son utilizados como alternativa terapéutica se realizan procedimientos restauradores microconservadores los cuales fomentan la preservación de la estructura dental y no su remoción innecesaria. Esta restauraciones con instrumentación mínima poseen una finalidad terapéutica y una preventiva, simultáneamente.

ABSTRACT
Today in day it has happened a resurgence in the investigation on the effectiveness of the sealants of pits and fissures. The sealants of pits and fissures have not only demonstrated to be effective in preventing decay before it begins, but also stopping the progress of the cavity lesion in their earlier phases. Simonsen in 1991 concluded that when the sealants of pits and fissures were applied, the dentist could come closer to 100% of protection of the tooth against the cavity. At the moment there are two types of commercially available s, the cured ones chemically and the fotocured sealants. The effect of the fluorine on cavity of surfaces flat combined with the routine and aggressive use of the sealants against the cavity of pits and fissures, have the potential of eradicating decay in children, adolescents and adults, nevertheless the same ones continue being underemployed. One of the objections to the sealants is the possibility that they could be placed inadvertently on incipient lesion, those which then could progress without being detected under the sealant and to put in danger the pulp. The cavity reduction, one year after sealant application, it is in lathe of 80% and of 70% after two years. A sealant application should remain intact for a long period of time. When the sealants is used as therapeutic alternative they are carried out procedures restoring microconservative which foment the preservation of the dental structure and not their unnecessary removal. This restorations with minimum instrumentation possess a therapeutic purpose and a preventive one, simultaneously.

Key words: sealants, decay, prevention, treatment.


INTRODUCCIÓN
Hay un entendimiento de la caries dental como un proceso de enfermedad que se inicia desde la aparición de microporosidades, como un resultado de la desmineralización, hasta la ocurrencia de la cavitación, por lo tanto, se ha incrementado la preocupación sobre el rol de la prevención primaria y secundaria para detener la caries6,20.

Para la época de G. V. Black, no había métodos efectivos para la prevención de las lesiones cariosas tempranas1,2,16,17. La prevención era, en naturaleza, mecánica; donde se incluían fosas y fisuras cariadas y sanas llevándolas a zonas llamadas de autolimpieza o inmunidad relativa, porque se creía que en esas zonas era menos factible la acumulación bacteriana y de esta manera se realizaba un sacrificio injustificado de estructura dental sana; hoy en día, la prevención y el tratamiento de la caries dental debe estar basado en la detección apropiada de la caries en sus etapas más tempranas, es decir, no sólo detectar cavidades sino también signos tempranos de desmineralización y actividad de la enfermedad2,6,20.

Desde la década de 1920, Lowe, Hyatt, Prime y otros autores describieron tratamientos preventivos de la caries (por ejemplo: odontotomía profiláctica) consistentes básicamente en la obturación de los surcos y fisuras, con una modificación leve de la anatomía dentaria o sin ella, para reducir la incidencia de caries en esas zonas del diente, estos métodos también eliminaban tejido sano2,17. Se utilizaron diversos agentes químicos como selladores, como por ejemplo: solución de nitrato de plata, ferrocianuro de potasio, cloruro de zinc, cemento de cobre, fluordiamina de plata2,16. En 1955 se introdujo la técnica de grabado ácido, Buonocore predijo que la técnica se usaría para sellar los puntos y fisuras para prevención de caries y en 1965 sugiere que se utilice un sellador con agentes capaces de unirse a la estructura dental2,4,18c.

El procedimiento de Restauraciones Preventivas de Resinas (RPR) evolucionó del uso de los sellantes de puntos y fisuras en la odontología preventiva14,17. Este procedimiento fue descrito por primera vez por Simonsen en 19772,14. Es una extensión natural de la filosofía preventiva de sellar las zonas de fisuras susceptibles de caries, a una filosofía de restauración de la caries mínima (restauración mínimamente invasiva)14,18c. Con el advenimiento de las técnicas y los composites, las restauraciones preventivas o minirrestauraciones se difundieron rápidamente y hoy se utilizan en todas partes del mundo2,18c.

Cuando los sellantes son utilizados como alternativa terapéutica se realizan procedimientos restauradores microconservadores los cuales fomentan la preservación de la estructura dental y no su remoción innecesaria, como es la utilización de la remineralización empleando diversos materiales y métodos como son: barnices fluorados, aplicaciones tópicas de fluoruro de sodio, de aminotetrafluoruro (ATF), enjuagues de clorexidina, etc2,6,20.

La técnica del sellado, cuando se emplea paralelamente con flúor, puede presentar un gran efecto en la reducción del índice de caries oclusal1,2,4,17. Los selladores oclusales fueron desarrollados por Cueto y Buonocore (1965) específicamente para prevenir la caries en la región de fosas y fisuras y se ha demostrado que son muy eficaces1,4.

Con el perfeccionamiento de los instrumentos cortantes y rotatorios (fresas de menor diámetro), con el surgimiento de la técnica de grabado ácido del esmalte, de nuevos materiales restauradores (resinas compuestas y vidrio ionomérico) y con la constatación que las restauraciones realizadas a través de procedimientos clásicos fallan y necesitan sustitución en pocos años, varios autores pasaron a defender la necesidad de procedimientos más conservadores y biológicos para el tratamiento de las lesiones de fosas y fisuras, los cuales evitarán que el diente entre al ciclo restaurador1,2,16,17.

Las RPR constituye una evolución moderna de procedimientos preventivos tradicionales que comenzaron a aplicarse en la década de 19302. Simonsen se basó para realizarlas y clasificarlas en que la aparición de la caries es más frecuente en oclusal de dientes posteriores debido a su anatomía particular, que las fosas y fisuras son un nicho ecológico favorable a la acumulación de microorganismos y alimentos y también a la ineficacia de las medidas preventivas anteriormente realizadas en esta área2,14. Este es uno de los métodos más adecuados para restaurar una lesión incipiente en fosas y fisuras o para prevenir una caries en una zona de alto riesgo, ya que cumple con uno de los postulados básicos de la medicina “primo non nocere” o sea, para curar, en primer lugar no se debe producir otro daño.2

El primer objetivo de la Odontología Restauradora debe ser procurar el enfoque más conservador posible en un procedimiento restaurador1,17. Si el enfoque falla, siempre es posible utilizar una técnica más radical14. El reto ha sido el desarrollo de métodos donde lesiones de caries mínimas puedan restaurarse sin la remoción de una cantidad significativa de estructura dentaria, mientras la caries es prevenida simultáneamente del ataque de otros puntos y fisuras, en la misma superficie1,2,1416,17.

El costo beneficio del uso de los sellantes sobre otras modalidades de tratamiento ha sido bien establecido18e,18f,18g,19. Sin embargo, en los Estados Unidos, señala Annusavice, sólo del 11 al 15% de los niños norteamericanos han recibido el beneficio de este tipo de tratamiento3.

En otro estudio realizado por Seif (1996) en niños de 12 años de edad pertenecientes a diversos estratos socioeconómicos de Caracas, Venezuela; las cifras son parecidas, registrándose el uso de sellantes únicamente en el estrato socioeconómico alto3.

Leverett y col (1983), han estudiado el costo y rentabilidad del tratamiento con las sellantes incluyendo la reposición del sellante perdido frente al tratamiento con amalgama y llegaron a la conclusión de que los sellantes no se justifican en pacientes con caries inactivas pero que son muy rentables en pacientes con caries activas8,16.

Aunque se ha escrito mucho sobre la eficacia, seguridad y costo beneficio de los sellantes, sólo en los últimos años han ganado popularidad como procedimiento de prevención de la caries, siempre y cuando se apliquen con diligencia y en el caso adecuado3,22. Los sellantes deben colocarse en aquellos pacientes que se encuentran con alto riesgo a la caries dental, sin importar la edad3,20.

La selección del caso depende de un diagnóstico preciso; la anatomía de la fisura determina la facilidad con que los microorganismos y sus ácidos pueden quedar atrapados en ella y por tanto aumentar la potencial de cariarse1,3,17.

Los sellantes son beneficiosos porque actúan como una barrera protectora en las fosas y hendiduras naturales del esmalte, las cuales están fuera del alcance de las cerdas del cepillo dental, contra los microorganismos y sus productos que pueden atacar a los dientes y causar la caries; también son beneficiosos cuando se utilizan algunos medicamentos los cuales por sus efectos colaterales aumentan el riesgo de caries como por ejemplo en la xerostomía, motivado a que una boca seca es mucho más susceptible a la caries porque no tiene la acción amortiguadora de la saliva7. Es importante señalar que los sellantes de fosas y fisuras no son sólo para los niños, sino para pacientes de cualquier edad (jóvenes y adultos) así como para personas que sufren pérdida de habilidades motoras debido a la artritis o cualquier otra enfermedad, lo cual significa que tienen que tener un cepillado más prolongado y difícil y en estos casos los sellantes pueden ayudar a proteger los dientes que no están limpiándose constantemente porque el paciente no es capaz de hacer un trabajo minucioso, para poder mantener una boca saludable7,18a,18b,18d,18e,18f,19.

Hoy en día, ha ocurrido un resurgimiento en la investigación sobre la efectividad de los sellantes de fosas y fisuras7,22. Esto puede ser atribuido a que el público en general se ha interesado a cerca de la prevención potencial de la caries por parte de los sellantes de fosas y fisuras7,22. Con el conocimiento derivado de las investigaciones sobre los adhesivos de unión a la dentina y las resinas compuestas, los estudios de los sellantes de fosas y fisuras y de unión al esmalte están recibiendo el beneficio de técnicas de evaluación de materiales mejorados lo cual es otra razón para esta renovada actividad7,9.

SELLANTES DE FOSAS Y FISURAS
El cierre de las fosas y las fisuras de las superficies dentarias por medio de sustancias adhesivas que luego permanecen firmemente unidas al esmalte constituye un procedimiento preventivo y terapéutico de extraordinario valor, aunque una de las objeciones es la duda sobre la capacidad de retención del sellador2.

Los sellantes tienen 3 efectos preventivos fundamentales: 1) obturan mecánicamente las fosas y fisuras con una resina resistente a los ácidos; 2) al obturar la fosas y fisuras suprimen el hábitat de los streptococcus mutans y otros microorganismos y 3) facilita la limpieza de la fosas y fisuras mediante métodos físicos como el cepillado dental y la masticación2. El principal factor a tener en cuenta para la aplicación de un sellador es el diagnóstico del estado de salud de las fosas y fisuras que se pretenden cerrar1,2,16,17. Esto es bastante difícil de realizar clínicamente, porque el diámetro promedio de las fisuras en su parte profunda es de 25 mm a 50 mm, por lo que queda fuera del alcance de la exploración del diente con un explorador, cuyo diámetro en la punta, en el mejor de los casos, es de 75 mm a 100 mm 2,17. Además, existen varios tipos de surcos: en forma de U o de V, de Y y de T invertida2,16.

En algunos casos, la aplicación de colorantes que detectan la presencia de tejido cariado puede ayudar a establecer el diagnóstico correcto2.

La técnica es simple y económica2,8,15. La retención del sellador es variable y depende de varios factores: profundidad de los surcos, técnica utilizada, tipo de material, atrición, etc2,14,17. Se la puede estimar en un promedio de 4 a 6 años2. No obstante, aunque se caiga parte del sellador, no siempre se produce caries en estos elementos dentarios2,10,18d.

En relación a la técnica de colocación de sellantes, la condición más importante para lograr la adhesión es un aislamiento adecuado y un grabado satisfactorio1,2,3,16,17. En caso de detectar fisuras con anatomías muy estrechas, se puede realizar una pequeña ameloplastia con fresa redonda ½ para aumentar la superficie de grabado ácido1,2,3,16,17. Existen diferentes materiales para ser utilizados como sellantes, tales como: cianocrilatos, policarboxilatos, poliuretanos, diacrilatos, dimetacrilatos de uretano, sellantes convencionales, sellantes convencionales con flúor, vidrios ionoméricos (utilizados como sellante tienen el beneficio adicional de liberación de fluoruro a partir del material restaurador) y resinas híbridas o fluidas (son una opción adecuada cuando la preparación ultraconservadora tiene dimensiones cavitarias que exceden las indicaciones de un sellador convencional) 1,2,3,9,16,17. Siempre se prefiere el uso de materiales fotocurados por favorecer la velocidad del procedimiento1,2,9,16,17. Sin embargo, debido a las variaciones que existen entre los materiales, es muy importante seguir las instrucciones del fabricante de acuerdo al sellante que se vaya a utilizar3,13,16,17,23.

A veces la lesión amerita que se realice un procedimiento de ameloplastia consiste en modificar levemente la superficie del esmalte con fines preventivos, terapéuticos o mixtos2. La técnica es la siguiente: leve desgaste de la superficie del esmalte con una piedra de diamante de forma biconvexa (forma de bala o barril) o con una fresa multihoja de 12 hojas (forma de llama) a mediana velocidad, hasta que el esmalte subyacente esté liso y firme, no rugoso1,2,3,9,16,17.

Esta restauraciones con instrumentación mínima poseen una finalidad terapéutica y una preventiva, simultáneamente2,20. La minilesión se limpia y/o excava con el instrumental más pequeño posible y luego se obtura con un composite por medio de técnica adhesiva1,2,3,9,14,16,17. Para el resto de la superficie del surco se utiliza un sellador2,14,17,20.

El material a utilizar debe ser capaz de fluir penetrando en el surco, la fisura o la fosa9. Para ello es obviamente necesario un líquido con condiciones tales que le permitan penetrar en un espacio semejante a un tubo capilar4,9,17. Una vez que el líquido ha llenado el espacio es fundamental que se transforme en un sólido ya que debe quedar (lo ideal sería en forma permanente) en él y en contacto con el medio bucal9,17. Según Simonsen, Dennison y Cueto, las condiciones de un sellador deben ser: biocompatibilidad, fácil manipulación, tiempo de fraguado que permita un manejo cómodo, capacidad de retención sin manipulación irreversible del esmalte, buena penetración en el surco, estabilidad dimensional y deseable acción cariostática4,5,9,14,17.

Actualmente existen dos formas de presentación o tipos de selladores de fosas y fisuras comercialmente disponibles, los curados químicamente y los fotocurados1,2,3,7,9,16,17. Los clínicos prefieren el sellante fotocurado visible porque éste requiere menor tiempo de curado, el tiempo de curado puede ser controlado por el clínico y el procedimiento puede ser integrado con el comportamiento del paciente1,2,3,7,9,16,17. No se necesita ninguna mezcla, el riesgo de incorporar burbujas de aire es disminuido7. Sin embargo, los datos sobre la eficacia de los sellantes fotocurados visibles no parecen estar impresos y algunos registros han mostrado falta de confianza clínica con respecto a la retención a largo plazo de los sellantes7,10.

Unos pueden ser polimerizados sólo con los componentes que se incluyen en su composición: son los autopolimerizables, autocurables o de activación química9. Otros necesitan de un dispositivo generador de luz para poder ser polimerizados: son los fotopolimerizables, fotocurables o de activación lumínica (con luz)9. El polímero o copolímero resultante de la reacción es transparente o translúcido2,9,17. Si bien puede ser útil para visualizar los tejidos dentarios vecinos al sellador, torna difícil al profesional la detección de la presencia del sellador y su eventual pérdida o deterioro1,2,9,17. Por eso es frecuente encontrar selladores que incluyen en la composición pigmentos (en general óxidos que refractan la luz o parte de ella) que otorgan al material un color (por ejemplo: blanco o amarillo)2,9. En algunos casos la sustancia incorporada busca además producir un cierto mejoramiento mecánico (refuerzo)9.

Además, algunos productos comercializados incluyen compuestos de flúor9,16. Estos, en contacto con el medio bucal, liberan ión fluoruro con el que se trata de complementar la acción de sellado con la que produce ese ión sobre los procesos microbianos desmineralizantes involucrados en el proceso caries9,16.

Para que el sellador sea exitoso, el líquido debe penetrar en la fisura y quedar en ella una vez que llega a estado sólido9,17. Para que la penetración se produzca, la fisura (el espacio capilar) debe también reunir una serie de condiciones 1,2,9,17. Debe generarse además algún mecanismo que posibilite la adhesión entre el sellador y el diente (el esmalte en este caso) 1,2,9,17. Ello no sólo para que el material no se desprenda sino también para que no quede ninguna solución de continuidad (brecha) entre él y el diente que posibilite el ingreso de microorganismos (filtración marginal) 2,9,16. Se deben tomar, entonces, los recaudos necesarios para lograr este objetivo y permitir así que el sellado de la fisura sea exitoso9.

El líquido orgánico que entra en la formulación de un sellador está constituido por moléculas9. Las uniones entre éstas son de tipo secundario y relativamente débiles9. Por esto la tensión superficial se reduce y el líquido puede ser atraído por una superficie, puede “mojarla” al alcanzar ángulos de contacto (o de humectancia) cercanos a cero grado1,2,9,17. Puede, por ello, esperarse que entre en contacto intimo con el esmalte de la fisura y así lograr adhesión2,9,16,17.

La técnica debe apuntar a la preparación de las superficies de la fisura (superficie de esmalte) para favorecer y posibilitar el contacto al que se puede aspirar, lograr llenarla con el material y obtener adhesión9,18d.

El conocimiento de la estructura del esmalte dentario brinda los indicios necesarios para el análisis de la forma de lograr estos últimos objetivos1,2,3,9,16,17.

La fluoración de la aguas de consumo ha sido altamente efectiva en la prevención de la caries de las superficies lisas, sin embargo, no es efectiva para la caries de fosas y fisuras, aproximadamente, el 90% de las lesiones cariosas ocurren en las fosas y fisuras de premolares y molares2,10,16,17. Los sellantes de fosas y fisuras son el tratamiento caries-preventivo más efectivo que se le puede proporcionar al paciente10.

No obstante el efecto del flúor sobre caries de superficies lisas combinado con el uso rutinario y agresivo de sellantes contra la caries de fosas y fisuras, que tienen el potencial de erradicar la caries en niños, adolescentes y adultos, los sellantes siguen siendo subutilizados y diversos estudios en niños y adolescentes muestran una presencia mínima o una falta completa de sellantes en los dientes posteriores2,10,16. El uso de los sellantes es aún más limitado en adultos10.

Esta subutilización de los sellantes es difícil de explicar10. Una de las objeciones a los sellantes es la posibilidad que ellos podrían ser colocados inadvertidamente sobre caries incipientes, las cuales podrían luego progresar sin ser detectada debajo del sellante y poner en peligro la pulpa10,22.

Según Mertz-Fairhurst (1992) en una Conferencia del National Institute of Health/National Institute for Dental Research sobre los sellantes, se evidenció que el “peligro” de sellar caries indetectable puede actualmente tener un efecto benéfico sobre la detección del proceso carioso10. Miller, hace aproximadamente un siglo y Keyes varias décadas atrás, describieron que la etiología de la caries consistía de tres grupos de factores interactuando (aunque hoy en día se sabe que son más factores los que interactúan): Huésped susceptible, Microflora cariogénica y el Sustrato disponible dentro de la cavidad oral1,2,3,10,11,16. Este sustrato está influenciado por la dieta del huésped1,2,3,10,11,16,17. Los sellantes forman una barrera física entre el huésped y la microflora cariogénica y los nutrientes (hidratos de carbono) en el ambiente oral1,2,3,10,11,16. La microflora cariogénica no sobrevive y así la lesión sellada no progresará10,11.

Los sellantes de fosas y fisuras han demostrado ser eficaces no sólo en prevenir la caries antes de que empiece, sino también deteniendo el progreso de caries en sus fases más tempranas3,15,16,18a,18c. Cuando se desarrollaron los sellantes de fosas y fisuras en los años sesenta, muchos odontólogos opinaban que estos sellarían caries dentro de las fisuras, lo que permitiría el desarrollo desenfrenado de bacterias debajo del sellante; sin embargo, una investigación realizada por Micik, en 1972, demostró que la progresión de la caries dentro de la estructura del diente se inhibía si se utilizaba un sellante3,15,16,18a,18c. En ese mismo año Handelman corroboró esta investigación, él utilizó un número pequeño de dientes con cavidades, unos los selló y otros los dejó abiertos, los dientes con sellante se abrieron un mes después y se evaluaron, encontrándose que los dientes con sellantes tenían menos bacterias viables que los no sellados15,18a,18c.

Mientras en este estudio se daba una mirada sobre la efectividad a corto plazo de los sellantes, empezó a surgir la verdadera prueba de durabilidad en estudios a largo plazo realizados en los años 707,12. En esta época los investigadores examinaron los dientes haciendo un contaje de bacterias, utilizando dientes con sellantes y abriéndolos al 1ero, 2do, 4to, 6to y 12avo meses7. Estas muestras demostraron una reducción viable de los microorganismos dentro de las primeras dos semanas siguientes a la colocación del sellante y una reducción gradual en el contaje bacteriano durante los siguientes dos años7,12. Este estudio tranquilizó las preocupaciones relativas a que los sellantes de fosas y fisuras sellarían debajo de ellos la caries y que permitirían el crecimiento desenfrenado de la misma7,18c.

Simonsen (1988) concluyó que cuando los sellantes de fosas y fisuras eran aplicados tempranamente, el odontólogo podría acercarse a un 100% de protección del diente contra la caries3,14. Otro estudio realizado en la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil, corroboró la ausencia de caries en el 100% de los casos que colocaron sellantes, aún cuando algunos se desprendieron12,18c. Es conveniente destacar que todos los pacientes utilizaban además pastas dentales con flúor12,18c. Asimismo, Ripa (1986), dedujo que una sola aplicación del sellador conseguía reducir la caries en un 80% al cabo de 1 año y un 70% a los 2 años12. También en estudios clínicos actuales se ha demostrado que la aplicación de los sellantes de fosas y fisuras son un método efectivo para el mantenimiento de la integridad marginal de las restauraciones de amalgama y para la prevención de la caries recurrente 10,12,14,16,18c.

Charbeneau y Dennison comprobaron en pacientes de cinco a ocho años de edad un 72% de retención al cabo de 5 años y un 36,5% al cabo de 10 años2. Ripa (1986) en uno de sus estudios encontró que la retención era de 80% al cabo de 1 año, 60% a los 2 años y 42% a los 5 años12. Le Bell y Forsten abren las fisuras con una piedra de diamante fina de 0,8 mm para mejorar la retención del sellador en niños2. Otro autores usan distintas técnicas de apertura de los surcos para realizar su diagnóstico y favorecer la penetración del sellador1,2,3,5,16,17,18c.

Los materiales más utilizados para el sellado de fosas y fisuras son las resinas aplicadas mediante técnica adhesiva2,9.

Algunos tipos de cementos de vidrio ionomérico también han sido utilizados como selladores, con la ventaja de una excelente adhesión al diente sin necesidad de realizar grabado ácido y la liberación constante de fluoruros, aunque tienen una menor retención –por su menor profundidad de penetración, debido a su viscosidad– y sufren mayor atrición o desgaste durante la masticación2,9.

Una aplicación del sellante debe permanecer intacta por un largo período de tiempo7,21. Si el sellado completo no es obtenido o el sellante se pierde, aún en un área pequeña, el potencial para que el sellante actúe como un agente anticariogénico está en peligro7,22. La continua filtración incrementa el potencial para la caries7. Se ha demostrado frecuentemente que el factor más importante en el éxito de la retención de un sellante es el grabado del esmalte sin contaminación con la humedad1,2,3,7,9,16,17,22. Una superficie de grabado limpia permite la micropenetración de los sellantes resultando en una adhesión suficiente para soportar la contracción por polimerización junto con la contracción térmica y el stress de expansión1,2,3,7,9,16,17,22. Un agente de secado (UltraSeal XT, Ultradent Products, Inc., South Jordan, UT) ha sido recientemente diseñado en orden de minimizar o erradicar, cualquier humedad en las fosas y fisuras de los dientes previo a la aplicación del sellante7,21. Este utiliza una aplicación de alcohol basada en un agente de secado (PrimaDry, Ultradent Products, Inc., Salt Lake City, UT) que elimina cualquier humedad de la superficie del esmalte7,21. Otro producto (Quickseal, Chameleon Dental Products, Kansas City, KS) está en el mercado como un sellante sin enjuague7,21. Este sistema de sellante utiliza 2.5% de ácido nítrico con N-fenilglicina como un agente de grabado sin el paso de enlace del agua7,21. Berry y colaboradores han demostrado que el primer acidificado exhibe una fuerza de unión similar a la del ácido fosfórico7.

Estudios de corto plazo de los cementos de vidrio ionomérico convencionales utilizados como sellantes han demostrado a menudo altas perdidas del material de las fosas y fisuras oclusales pero usualmente sin un incremento concomitante en la caries, posiblemente porque el esmalte ingiere flúor a partir de este cemento15.

Las esperadas mejoras en la adhesión clínica en los cementos de vidrio ionomérico modificado con resina al esmalte no se han dado y las propiedades mecánicas de los cementos son obviamente insuficientes para soportar las fuerzas oclusales de la masticación9,15. También se ha especulado que “los pobres porcentajes de retención reportados en los sellantes de vidrio ionómero pueden ser una función de la interfase permeable del material de vidrio ionomérico y el esmalte”15.

Muchos de los estudios que están en un rango de 6 meses hasta un seguimiento de 5 años han reportado caries menores, caries similares o más caries con los cementos de vidrio ionomérico que con las resinas cuando los utilizaron como sellantes de fosas y fisuras7,15,21. Siguiente a la perdida temprana de la retención de los cementos, está el potencial para un mayor porcentaje de caries en un período de largo plazo15.

CONCLUSIÓN
A pesar del tiempo que ha transcurrido desde su invención, los sellantes son todavía muy poco usados debido, probablemente, a:

  1. Los datos obtenidos a través de experiencias no demuestran totalmente su eficacia.
  2. Se cree que los sellantes se desgastan con facilidad.
  3. Por la dificultad de convencer a los padres de los niños a aceptar la técnica y justificar su precio.
  4. Por el recelo de estar sellando caries.
  5. Porque piensan poder ejecutar restauraciones de amalgama por el mismo precio, en el mismo tiempo, con resultados mejores y más duraderos1.


La reducción de caries, un año después de una aplicación de sellante, es en torno de 80% y de 70% después de dos años1,16. En relación a la perdida del sellante, los estudios disponibles revelan que eso ocurre de forma progresiva, a lo largo de los años, siendo que el índice típico de permanencia es de 80% después de un año2,3,7,18c,21. Prácticamente todos los autores son unánimes que en todas las regiones que permanecen totalmente selladas, hay 99% de reducción de caries, o sea, donde hay sellante retenido no habrá caries1,2,3,7,9,16,17,18c,21. En relación con el temor de sellar lesiones cariosas incipientes, existen estudios que demuestran que esas lesiones, cuando son selladas convenientemente, no progresan y el número de microorganismos que permanecen parece ser inofensivo para los tejidos1,2,7,15,16,18b,18c,18e.

En el caso de sellante de puntos y fisuras, tal como indica Elderton dice que ello es debido a que el diagnóstico clínico en estas zonas del diente es poco confiable, como ya mencionamos, de que la aplicación de sellantes de fosas y fisuras sobre lesiones iniciales, reduce drásticamente las bacterias viables y su actividad metabólica; por lo cual, disminuye la actividad cariogénica hasta el punto de la no progresión de la lesión2,3,15.

Una tarea que desarrolla el odontólogo con el empleo de materiales es el tratamiento de piezas dentarias, que si bien no están enfermas, en términos de infección (caries), tienen un alto riesgo de estarlo1,2,3,9,16,17. Son las piezas dentales que poseen surcos, fosas o fisuras de cierta profundidad y aquí el sellante constituye un tratamiento preventivo9.

Pero cuando estas piezas no están afectadas por procesos de caries, puede ocurrir que su morfología impida la higiene correcta y la eliminación de microorganismos a través del cepillado dental1,2,3,9,16,17. De esta manera se genera una situación casi irremediable del desarrollo bacteriano e iniciación del proceso de caries en esos nichos ecológicos representados por los surcos profundos1,2,9,16,17. El tratamiento (puede considerárselo preventivo) consiste básicamente en llenar o rellenar (lo usual es sellar) el espacio con un material1,2,3,9,16,17. Así se impide el acceso y la colonización de bacterias y la enfermedad2,3,9,16.

Múltiples autores han señalado que la aplicación de un sellante de puntos y fisuras en lesiones incipientes de caries tiene un efecto dramático en la reducción de la flora bacteriana y actividad metabólica de la lesión cariosa, a niveles que es imposible que la caries progrese, siempre y cuando el sellado permanezca intacto; y aquí los sellantes como lo señala Elderton pueden ser considerados un tratamiento terapéutico en una fisura de esmalte, en caries incipientes de dentina o en le manejo de caries de fisuras cuestionables1,2,3,15,16,18c.

Es interesante señalar que este concepto ha sido objetado por Brannstrom, por sugerencias de sobrevivencia de ciertos microorganismos al obtener nutrientes de la pulpa dentaria a través de los canalículos dentinarios3.

Simonsen calculó el costo de mantener niños con sellante en relación a los costos de hacerse restauraciones en un grupo similar; y verificó que el costo del primero es dos o tres veces menor1,14,22. Sin embargo, tanto en los Estados Unidos como en Venezuela, son pocos los que han recibido el beneficio de este tipo de tratamiento, generalmente, el uso de sellantes se da únicamente en el estrato socioeconómico alto3. Aparte, no se justifica el uso abusivo en pacientes con caries inactivas pero pueden ser muy rentables en pacientes con caries activas, sobretodo si se compara con el costo del tratamiento con amalgama 8,16.

Muchos autores tienen opiniones diferentes o heterogéneas, aunque por el contrario, en forma general podría decirse que éstas son bastantes similares, en cuanto a la utilización de los sellantes, ya sea de forma preventiva o terapéutica, así tenemos que, por ejemplo:

1.- Sturdevant (1996)16 indica que los sellantes:
a) Previenen caries de dientes recién erupcionados.

b) Detienen la caries incipiente.

c) Impiden el crecimiento de bacterias odontopatógenas en las fisuras selladas.

d) Previenen las infecciones en otros puntos.

2.- Para Mertz (1992)10 los pacientes se beneficiaran por:
a) La reducción en la pérdida iatrogénica de estructura dental sana.

b) La prevención simultánea de caries en la fosas y fisuras no involucradas.

c) Con una mejor difusión de la información sobre sellantes será mayor el porcentaje de odontólogos que ofrecerán dicho tratamiento al público.

3.- Uribe (1990)17 nos indica que los sellantes:
a) Deben colocarse según las necesidades particulares de cada paciente.

b) Evitar su uso indiscriminado e instaurar programas preventivos.

c) El mejor momento para colocarlos es en niños y adolescentes.

d) A largo plazo su costo es menos que una restauración convencional.

e) Se debe realizar una evaluación de riesgo para evitar sobretratamiento.

4.- Según Smales (1996)15: existe la necesidad de promover un nuevo modelo mental entre los educadores dentales y los odontólogos para el manejo tanto preventivo como terapéutico de la caries dental.

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