INTRODUCCIÓN
Las proteínas y glicoproteínas salivales son los principales componentes del biofilm o de la película de la mucosa bucal, cuya función es retener la humedad y actuar como barrera de protección de las estructuras dentarias y peridentarias (1,2).
La concentración de proteínas en saliva es de aproximadamente 300 mg por 100 ml, siendo más significativa en la secreción parotídea. Mediante electroforesis se han aislado más de cuarenta proteínas diferentes y factores antimicrobianos; entre las principales familias se cuentan: glucoproteínas, amilasa, inmunoglobulinas salivales (IgAs, IgG, IgM), lipasa, peroxidasa, lactoferrina, lisozima (1,3).
El flujo salival y la concentración de los distintos componentes orgánicos e inorgánicos pueden variar según el estado de salud, edad, medicación, etc.
Se han observado alteraciones en la composición bioquímica de la saliva en pacientes portadores de leucoplasias y cáncer bucal, las que podrían atribuirse a la disfunción de las glándulas salivales causada por el consumo de alcohol y tabaco (4).
La ingesta crónica de alcohol se asocia a cambios significativos en la secreción de saliva parotídea y en su composición (5).
El consumo agudo de alcohol produce una disminución en el flujo de saliva total no estimulada y, por lo tanto, existe también un menor contenido de proteínas totales, amilasa y electrolitos (6). Se ha sugerido que la disminución de la secreción salival en los alcohólicos podría ser el resultado de un incremento de la apoptosis en las glándulas salivales (7). Por otra parte, en alcoholismo agudo se ha observado hiperamilasemia, cuyo origen estaría relacionado al daño causado por el etanol en las glándulas salivales (5).
En glándulas parótidas de ratas tratadas con etanol se han observado variaciones como dilataciones en el complejo de Golgi, presencia de vacuolas digestivas y gran cantidad de vesículas vacías en todo el citoplasma, acumulación de lisosomas secundarios y aumento del espacio intercelular. Estos cambios se deberían a la alteración de la homeostasis hidroelectrolítica en la producción de saliva, lo cual contribuye a las modificaciones morfo-funcionales que caracterizan a las glándulas salivales de los alcohólicos (8).
Ferraris y col. (9,10) han descrito las alteraciones de las glándulas salivales mayores y menores de alcohólicos crónicos fallecidos por cirrosis hepática, observando que tanto el parénquima como el estroma resultan estructuralmente afectados en diverso grado por el consumo de alcohol. Entre las modificaciones se mencionan: conductos muy dilatados con células descamadas y éxtasis del contenido secretorio, atrofia epitelial y expresión heterogénea de citoqueratinas, acompañadas de infiltración adiposa del estroma. Estas alteraciones morfológicas producidas por consumo crónico de etanol estarían asociadas a cambios funcionales y transcripcionales en las células acinares y ductales.
Preocupados, por el inicio cada vez más precoz de este hábito, se analizaron en estudios previos algunos parámetros indicadores de trastornos funcionales en jóvenes consumidores sociales de alcohol.
Se valoró el pH, los niveles de IgAs y gamaglutamiltransferasa (GGT) en saliva, como así también los tiempos de latencia en la percepción gustativa para los sabores dulce y ácido, no habiéndose hallado con estos marcadores diferencias significativas entre los grupos de consumidores y no consumidores sociales de alcohol (11).
En el presente estudio, se propone analizar la concentración de proteínas totales en saliva de jóvenes consumidores sociales de alcohol, componentes salivales imprescindibles para mantener el estado de salud de los tejidos dentarios y peridentarios.
MATERIALES Y MÉTODOS
Sujetos
En el estudio participaron voluntariamente treinta estudiantes universitarios pertenecientes al primer año de la carrera de Odontología de la Universidad Nacional de Córdoba, de ambos sexos (14 varones y 16 mujeres) y edades comprendidas entre 18 y 25 años (media: 20 años para los varones y 19 años para las mujeres), clínicamente sanos, con y sin antecedentes (control) de consumo social de alcohol. Los procedimientos empleados fueron totalmente inocuos y se ajustaron a las normas éticas de la Declaración de Helsinki (1983).
Autoencuesta
En forma anónima, los participantes respondieron a un cuestionario escrito de 4 ítems, cada uno con un número variable de sub-ítems, orientado a obtener información acerca de los hábitos de consumo de alcohol (tipo de bebida, tiempo y frecuencia), como así también de tabaco y otros datos referidos a administración de medicamentos por vía sistémica y presencia de enfermedades sistémicas con influencia en la secreción salival. Los sujetos fueron identificados con un número, el cual se aplicó en todas las etapas del estudio.
Recolección de las muestras
Se obtuvieron muestras de saliva total no estimulada en condiciones de ayuno, entre las 8.00 y 10.00 horas, sin higiene bucal previa ni actividad física intensa. Para ello, se solicitó a los participantes que dejaran fluir libremente la saliva y la recolectaran en un recipiente limpio y seco, hasta alcanzar aproximadamente 4 ml. Las muestras se guardaron a -20ºC hasta el momento de su procesamiento.
Procesamiento de las muestras
Se tomó 1 ml de cada una de las muestras de saliva y se centrifugó a 3000 rpm durante 10 minutos a temperatura ambiente. Posteriormente, se recogió del sobrenadante una alícuota de 300 µl a la cual se le adicionó un volumen igual de buffer de muestra, que fueron colocadas a baño maría a 95°C durante 10 minutos.
La concentración de proteínas se midió por el método de Lowry modificado (12) y fue expresada en g/l. El patrón de proteínas fue obtenido por electroforesis SDS PAGE al 12%, según la técnica de Laemmli (13). En cada calle se sembraron 30 ?g de cada muestra.
Análisis estadístico
Las variables estudiadas fueron: edad, sexo, consumo de alcohol y tabaco, administración de medicamentos, tipo de bebida, frecuencia en la ingesta de bebidas, cantidad de años de consumo y concentración de proteínas (g/l). La asociación entre las variables fue analizada en tablas de contingencia 2x2 por el test exacto de Fisher con un valor p<0.05. Las diferencias en la concentración de proteínas salivales totales entre los individuos consumidores y no consumidores de alcohol fueron evaluadas por el test de Student para muestras independientes con varianza heterogénea. El programa utilizado para el análisis estadístico fue SPSS versión 10.1 for Windows, 1999.
RESULTADOS
El 36,7% de los 30 sujetos encuestados manifestó consumir alcohol y tabaco. El 68% de mujeres no consumían alcohol mientras que el 78% de los varones sí lo consumía. El tipo de bebida más frecuentemente consumido es la cerveza y el fernet (bebida en base a hierbas aromáticas con 45 grados de graduación alcohólica) mezclado con bebida cola.
El consumo de alcohol se encontró estadísticamente correlacionado con el consumo de tabaco (p=0,0001) y con el sexo masculino (p=0,01), mientras que la administración de medicamentos de cualquier tipo, la frecuencia y tiempo de ingesta de bebida alcohólica no presentaron relación con el consumo de alcohol.
La mayoría (76.66%) de los individuos encuestados manifestaron no consumir ningún tipo de medicamentos. Los sujetos no alcohólicos presentaron un porcentaje mayor de consumo de medicación (35.72%) en relación a los consumidores de alcohol (12.5%). Anticonceptivos y antihistamínicos fueron los fármacos más frecuentes.
La concentración de proteínas salivales totales (g/l) presentó diferencias estadísticamente significativas (Figura 1) entre los grupos de consumidores y no consumidores de alcohol (p=0.04), con una mayor concentración promedio en el grupo de no consumidores en relación a las variables sexo, tabaco y medicación (Figura 2 A, B y C). El perfil de proteínas totales salivales mostró un incremento en la concentración de proteínas de peso molecular de alrededor de 47 y 28 Kda en los individuos no consumidores de alcohol. (Figura 3, línea 3)

Figura 1
Proteinas totales salivares de sujetos consumidores de alcohol (CA) y no consumidores de alcohol (NCA) * indica diferencias estadísticamente significativas con un valor p < 0.05

Figura 2
Concentración de proteínas totales salivales en consumidores (CA) y no consumidores de alcohol (NCA). A) En relación al sexo femenino (F) y al sexo masculino (M); B) En relación al consumo de tabaco (C) y al no consumo del mismo (NC) ; C) En relación al consumo (C) de medicación y al no consumo de la misma (NC)

Figura 3
Perfil de proteínas totales salivales. Línea 1: patrón de peso molecular (PM), línea 2: consumidores de alcohol (CA) y línea 3: no consumidores (NCA)
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El estado de salud bucodental depende de innumerables factores, cuya correcta interacción aseguran el equilibrio necesario para mantenerla. Entre ellos se mencionan los relacionados con el huésped (estado funcional de tejidos bucales, velocidad del flujo y composición de saliva), factores patógenos o de agresión (mecánicos, físicos y biológicos), factores ambientales locales y generales (sustratos bacterianos) (1, 2,3).
El consumo de alcohol en Argentina comienza a edades cada vez más tempranas, entre los 11 y 13 años, siendo habitual en reuniones sociales y durante el fin de semana. La bebida más común es la cerveza, con una concentración de alcohol de 5% o el fernet con un 38%.
Numerosos estudios clínicos y epidemiológicos han sugerido como límite de riesgo para daño hepático (hepatitis o cirrosis alcohólica) el consumo diario de 60 gr. para los hombres y 20 grs. para las mujeres (30 ml de una bebida de 86 grs. equivale a 10 gr. de alcohol) (1). Los cambios estructurales y ultraestructurales encontrados en biopsias y autopsias de parótidas afectadas por sialosis de origen alcohólico, ponen de manifiesto que las alteraciones ya están presentes en las glándulas salivales antes de la etapa terminal de la cirrosis hepática. (10;14).
Resultados previos, nos permiten inferir que el consumo social de alcohol en sujetos jóvenes no induciría a modificaciones estructurales en las glándulas salivales, capaces de traducirse en cambios funcionales y que puedan alterar la composición salival. Este hecho podría deberse al escaso tiempo de exposición al etanol, como así también a la ingesta de cantidades relativamente moderadas en relación a los alcohólicos crónicos (11).
El presente estudio permitió establecer diferencias en la concentración de proteínas totales en saliva entre los jóvenes consumidores en relación a los no consumidores de alcohol, siendo mayor la concentración proteica promedio en el segundo grupo en relación a variables como sexo, tabaco y medicación.
Nuestros resultados coinciden en general con los de Scott (15) en cuanto a la modificación en la concentración de proteínas en saliva no estimulada de sujetos no cirróticos en tratamiento por dependencia alcohólica.
Por el contrario, Nagaya y col (16) observaron que el consumo leve o moderado de alcohol y tabaco no influiría sobre la concentración de proteínas salivales o actividad de amilasa.
En nuestro trabajo se estudiaron las concentraciones totales de proteínas y el perfil de proteínas encontrando que los individuos consumidores de alcohol presentaban una disminución de proteínas de bajo peso molecular. Carins (17) al analizar la relación IgAs-albúmina en saliva, observó modificaciones que se producen con el consumo de alcohol, la restricción alimentaria y la pérdida de masa corporal, correlación considerada como un marcador útil de la severidad del stress.
Nuestros hallazgos, permite concluir que el consumo social de alcohol -iniciado a edades cada vez más tempranas- produce en saliva una disminución de la concentración de proteínas totales, las cuales son imprescindibles para mantener el estado de salud de los tejidos bucales.
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