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ENFOQUES
HOME > EDICIONES > VOLUMEN 40 Nº 1 / 2002 >

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
FACULTAD DE ODONTOLOGÍA
DEC-143

Caracas, 05 de Marzo de 2002
Ciudadano:

Prof. Oscar Quirós
Director de la Revista “Acta Odontológica Venezolana”.

Presente.-

De acuerdo a los resulto por el Consejo de la Facultad de Odontología en sesión realizada el día 5-3-02, anexo hacemos llegar a Ud. Para que sea publicada en la Revista “Acta Odontológica”, comunicación de fecha 23-2-02 con todos sus anexos, suscrita por el Dr. Olaf SANDNER, Prof. Titular de esta Facultad y Jefe del Servicio de Cirugía MAXILOFACIAL del Hospital Universitario de Caracas.

Este Cuerpo, luego de considerar el contenido de la citada comunicación, acordó el absoluto apoyo y solidaridad con la posición asumida por el Dr. SANDNER, en relación al editorial aparecido en la revista “Cirugía Plástica” Nº 3 (2): año 2001, escrito por los Dres. Ramón Zapata Sirvent y Guido Petit Pifano.

Queda de Ud., Atentamente,

Cecilia García-Arocha
Decana-Presidente



Hospital Universitario de Caracas
Servicio de Cirugía Estomatológica y Maxilofacial.


Profesora Cecilia García Arocha
Decano de la Facultad de Odontología
Y demás miembros del Consejo de la Facultad de Odontología.
Universidad Central de Venezuela

Presente.-

Caracas, 23-2-2002

Tengo el honor de dirigirme a Ud. Y a ese ilustre Consejo para enviarle anexo a la presente la copia del editorial aparecido en la revista “Cirugía Plástica “ No. 3(2): año 2001, escrito por los Doctores Ramón Zapata Sirvent y Guido Petit Pifano y la contestación a esos escritos que he redactado.

Como se podrá ver en el editorial de la citada revista, además del absoluto desconocimiento que tienen los citados autores en lo que se refiere las leyes del Ejercicio de la Medicina y de la Odontología vigente, éstos manifiestan una serie de criterios no cónsonos con la realidad y que buscan colocar la profesión odontológica a un grado muy bajo, principalmente a su especialidad MAXILOFACIAL, queriéndose colocar en una situación de superioridad que en ninguna parte del mundo es aceptada, y que no está sustentada científicamente por no tener estos especialistas un entrenamiento práctico ni la educación científica al respecto.

Uno de los puntos mas lamentables y que personalmente rechazo enfáticamente es la que los citados autores buscan descalificar los estudios de la Odontología impartidos en nuestras Facultades, para lo cual no tienen condiciones académicas.

Me he permitido enviar la presente comunicación porque creo que la gravedad de esta situación requiere del conocimiento de todos los Profesionales de la Odontología y en la espera que esa Facultad haga un pronunciamiento al respecto y disponga la prontita publicación en la revista de la Facultad.

El Colegio de Odontólogos de Venezuela y la Sociedad Venezolana de Cirugía Bucal y MAXILOFACIAL, que conocen desde el año pasado el contenido de el editorial en cuestión, no han hecho hasta el presente ningún pronunciamiento.


Dr. Olaf SANDNER

Prof. Titular
Jefe de Servicio de Cirugía MAXILOFACIAL
Hospital Universitario de Caracas


EDITORIALES
Cir.plast Reconst Venez 2001:3(2):97-101
El intrusismo médico y no médico.
Es hora que se tomen medidas

Dr. Ramón L. Zapata Sirvent
Editor

Quiero empezar felicitando de manera muy especial al magnifico grupo de residentes que laboran en el Hospital Universitario de Maracaibo, bajo la dirección del Dr. Rafael Soto Matos, su Jefe de Servicio y quién es además miembro del comité editorial de esta revista, por su diligencia y calidad de los trabajos desarrollados en ese centro de posgrado. Hago extensivas también mis felicitaciones al grupo de adjuntos que laboran en él, por su coordinación y entusiasmo en el envío de los manuscritos. Ojalá otros posgrados tuviesen el entusiasmo y la calidad de trabajos que se generan en el Hospital Universitario de Maracaibo.

En esta época de crisis social y moral que sufre nuestro país ha llevado a una cantidad importantes de profesionales médicos y no médicos a incursionar en campos fuera de las fronteras de sus especialidades, y es así como vemos oftalmólogos haciendo liposucción (caso este famoso por sus repercusiones legales), odontólogos sin formación en cirugía general ejerciendo parte de nuestra especialidad, la cirugía Maxilofacial, la cual comienza bien y luego se extiende fuera de los contornos dentarios, y que poco a poco incluyen exploraciones orbitarias, donde que yo sepa hasta los momentos no existen dientes, y más grave aún haciendo cirugía estética facial(rinoplastias, etc) o plastias de cicatrices faciales. Otro aspecto más grave es el manejo por el personal no médico de la lipoescultura, y la inyección de productos médicos para embellecer los daños producidos, por la edad sin ningún tipo de conocimiento sobre esterilidad.

Nuestra formación como cirujanos plásticos, para ser acreditada por nuestra Sociedad, exige como requisito el entrenamiento como cirujanos generales previo a iniciar en posgrado en cirugía plástica. Estos cirujanos plásticos han manejado pacientes politraumatizados, cohibido sangramiento, reparado intestinos perforados por proyectiles, manejado pacientes sépticos además de un número importante de cirugías electivas en el entorno de la cirugía general. Este requisito se ejecuta en la mayoría de los países que se rigen por la Federación Iberolatinoamericana de Cirugía Plástica (FILACP) y la internacional Confederation o Plastic, Reconstructive and Aesthetic Surgery (IPRAS). De manera que muchos que por su rapidez saltan estos requerimientos y que se forman como cirujanos plásticos en algunos países, sin poseer un posgrado de cirugía general, no posean el background quirúrgico necesario para afrontar ciertos aspectos de la cirugía reconstructiva, maxilofacial y quemaduras y menos aún la cirugía estética, y tristemente no puedan ingresar a nuestra sociedad.

El cirujano plástico avalado por nuestra Sociedad, además de estar bien formado en el aspecto quirúrgico, con respecto a la cirugía reconstructiva, maxilofacial y quemaduras posee la formación estética y cosmética necesaria que lo avala en aquellos caos complejos para solucionar cualquier complicación quirúrgica.

Es vital para nuestra sociedad entablar una comunicación directa con el público en general, la cual puede ser ejercida parcialmente con una página web actualizada, donde se explique las exigencias para ser cirujano plástico y aquellos cirujanos reconocidos para ejercer tal función.

Es para mi un honor invitarlos a conocer y contribuir con esta página web (www,svprem.org) y darla a conocer a otros especialistas y al público en general. Otro aspecto fundamental es la comunicación directa con cursos de información sobre la especialidad gratuitos, de los cuales hemos observado resultados muy positivos, ya que competir económicamente con aquellos que colocan semanalmente avisos comerciales en las revistas domingueras y que están amparados por empresas multinacionales es imposible para nuestra Sociedad. La Federación Médica debería examinar las revistas publicadas en los periódicos de los días domingos y ver la gran cantidad de propagandas sobre el embellecimiento facial y corporal, que infringen las normativas éticas y morales.


La cirugía maxilofacial
Dr. Guido Petit Pifano
Presidente, SVCPREM

Siempre ha sido política de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial (svcprem), el que dicha patología, maxilofacial es el dominio de nuestra disciplina. La historia no debe olvidarse y hay que recordar la Directiva, presidida por el Dr. Eliazar Figallo, año 1984, cuando se modificó el nombre de la Sociedad. Con ese axioma, de que la patología maxilofacial, es del dominio de nuestra disciplina, comienzan todas las comunicaciones que hemos cruzado con nuestros organismos rectores como: Academia Nacional de Medicina, la federación Médica Venezolana, (FMV), Universidades, Colegios Médicos, así como también con Instituciones como el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS), Dirección de Salud de la Alcaldía Metropolitana (antigua Junta de Beneficencia), hospitales como el Universitario de Caracas, y hospitales y clínicas privadas, en especial de la Capital ante la “invasión” de los llamados “cirujanos maxilofaciales” no médicos en este caso odontólogos, con posgrado en cirugía maxilofacial.

Origen del problema: existen diferencias fundamentales entre cirugía bucomaxilar y cirugía maxilofacial. Esta última y de entrada señalamos el problema, el punto álgido, el ser cirujano maxilofacial, capacitaría a ese especialista médico, no puede ser el caso de un odontólogo, a suturas heridas faciales, reducir y fijar fracturas no sólo maxilares, sino malares; orbitarias (incluyendo piso), a reducir fracturas nasales, etc. Actos que son estrictamente médicos y que requieren de una formación quirúrgica integral, es decir, una base sólida de cirugía general y luego un entrenamiento completo en cirugía plástica, lo cual repetimos, no es el caso del odontólogo. Se trata muchas veces de una cirugía pesada, fuerte, la traumatología facial, en especial de emergencia, no tanto por ella en sí, sino por la gravedad de las lesiones que frecuentemente las acompañan.

Historia: el problema se ha venido agudizando en los últimos años. Nuestra Sociedad siempre ha tenido las mejores relaciones con los odontólogos, y en especial en la rama de discusión. Son o han sido miembros de nuestra Sociedad: el Dr. José Barros Saint Pasteur (casi fundador), la Dra. Luisa Romero de Jonsthon, quien tuvo gran actividad en la Sociedad, y actualmente son miembros correspondientes las Dra. Janet Musrua, Doreen Araque y Janet Hoyer. ¿ Qué ha sucedido? Hospitales como el Universitario de Caracas, tenían unidades o servicios que operaban pacientes con patología buco facial, asimismo la Cruz Roja, el Hospital de Los Magallanes; otros tenían odontólogos que trabajaban el área maxilofacial como el Hospital “Pérez Carreño” luego trasladado como servicio al Hospital “Domingo Luciani” adscritos al Servicio Cirugía Plástica, igual que sucede actualmente en el Hospital Militar (creemos es la situación ideal ).

Para el año 1996 se abre un Posgrado de Cirugía Bucal y Maxilofacial en el Hospital “José Gregorio Hernández” (Los Magallanes de Catia). De la Dirección de los Servicios Municipales de Salud (antigua Gobernación de Caracas, Junta de Beneficencia ), el Dr. Carlos Nieto, delegado en representación nuestra ante las universidades, surge la consulta formal en relación con este posgrado y la Sociedad nombra una comisión integrada por los Drs. Alfredo Coello y Nicomedes Fariñas para que a la brevedad posible nos presenten un informe. Este informe ha pasado ser una especie de elemento fundamental y se constituye en la base doctrinaria de la defensa de la rama de la cirugía maxilofacial, como una parte indivisible de la cirugía plástica. Comienzan a surgir cosas curiosas en relación a este posgrado: ser avalado como tal por la Universidad gran Mariscal de Ayacucho, de Barcelona, estado Anzoátegui, lo cual motiva que las autoridades de la Gobernación para la época (y actualmente la Alcaldía Metropolitana), no le den el visto bueno a este posgrado hasta hacer las consultas correspondientes. Otra curiosidad: recibimos en la sede la Sociedad, invitación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de la Secretaria de la Presidencia, para una reunión con un grupo de médicos que componen la Comisión Técnico Científica, Posgrado de Cirugía Bucomaxilofacial, Salón Rojo, del Palacio de Miraflores. Mala cosa es mezclar la política con actividad científica. Por supuesto declinamos la invitación.

Siempre hemos visto la cirugía maxilofacial como una labor de equipo y en el cual creemos que el odontólogo juega un papel fundamental, pero, pareciera en muchos casos, no haber reciprocidad. Recordamos casos graves como el acaecido en 1985 en Maracaibo, donde unos odontólogos se atrevieron a tratar a dos pacientes: un adulto con fractura múltiples de la cara (fronto malares, nasal superior e inferior, ruptura de ligamentos centrales internos) y al hijo, niño de 6 años, con fractura grave de fosa anterior, fractura abierta de seno frontal, fractura etmoidal, lesiones de duramadre, pérdida del líquido cefalorraquideo, lesiones oculares con pérdida de la visión, etc. Tratamiento llevado a cabo en su totalidad por los odontólogos, desconociendo las prioridades quirúrgicas y sin hacer consultas indispensables con especialistas como neurocirujanos y oftalmólogos. Caso grave de intrusismo y ejercicio ilegal de la medicina. Recordamos otro caso igualmente grave, como fue el de un odontólogo del Servicio de Maxilofacial en el Hospital “Carlos J. Bello” de la Cruz Roja Venezolana, quien pretendió hacer una Parotidectomía por una adenoma pleomórfico, lo cual ameritó la intervención del Dr. Pedro J. Manrique (actual Presidente de la Academia de Medicina) como Jefe del Servicio de Cirugía, suspendiendo dicha intervención.

En octubre de 1980, el Colegio de Médicos de Lara hace una consulta a la FMV, en relación con la actuación de los odontólogos en el área maxilofcacial. Ésta autoriza a los odontólogos a realizar en el ámbito hospitalario, área quirúrgica, Intervenciones de maxilofacial, y “con actuación directa de un anestesiólogo, la cual es suficiente garantía de que el paciente en esas condiciones obtendrá toda la atención que pudiese requerir. El anestesiólogo esta facultado para resolver las emergencias que puedan sucederse en el área quirúrgica. Opinión de la FMV muy discutible; el anestesiólogo está facultado, preparado solo para resolver las complicaciones inherentes a la anestesia. En cirugía maxilofacial, las grandes complicaciones sólo puede resolverlas un médico con entrenamiento en cirugía general. Este gazapo, fue corregido por la FMV, en 1985, bajo la Presidencia del Dr. Amadeo Leiva, luego de consulta realizada por la Sociedad: “...las intervenciones en la esfera maxilofacial deben ser realizadas solamente por especialistas en esa rama de la cirugía. Los odontólogos deben limitarse a la esfera correspondiente a esa disciplina dentro de los equipos multidisciplinarios que actúan en esa área.

Hay algunas consideraciones y reflexiones en especial desde el punto de vista legal que deben hacerse los administradores de salud, tanto en el sector público como en el privado, y es en relación con la presencia de odontólogos en el área de Emergencia ( un paciente llega a la emergencia solicitando atención médica, no el ser atendido por un odontólogo), así como en las intervenciones electivas, y el por qué no deben actuar solos, es decir, sin la presencia de un cirujano plástico o eventualmente de un cirujano general.

  1. Definir si el odontólogo es cirujano maxilofacial o bucodental. La preparación en otros países es más completa para el odontólogo, que la que imparte en Venezuela, pero aún así, no esta en capacidad o facultado legalmente para suturar heridas de la cara, corregir fracturas malares, nasales de órbita, etc. Que generalmente coinciden con el trauma maxilar menos aún para los Le Fort II y III.

  2. No están en capacidad de descartar lesiones asociadas: traumatismos cráneo-encefálicos, abdominales, etc.

  3. Incapacidad de realizar una traqueostomía de emergencia en fracturas múltiples de mandíbula sangrantes y con grandes dificultades para la intubación.

  4. En operaciones electivas, las implicaciones legales para la institución y el riesgo del paciente cuando:

    a) Se toman injertos costales (hermoneumotórax).

    b) Toma de injertos de cresta illíaca (penetración a cavidad abdominal )

    c) Obtención de injertos de tabla externa (ruptura de duramadre)

  5. ¿Quién firmará el certificado de defunción en caso de fallecimiento? (El odontólogo?)
Debido al ingreso de odontólogos a varias clínicas de Caracas y en especial motivado a la presencia de estos en el área de Emergencia, la FMV, solicito la opinión de la Sociedad. Luego de esta, aparece el último pronunciamiento de la FMV:

“Desde el punto de vista legal y doctrinario la intervención a esta área es un procedimiento médico, que debe ser ejecutado por profesionales médicos con posgrado en especialidad, otro profesional no médico que realice esta actividad puede estar incurriendo en ejercicio ilegal de la medicina”. (3-7-2001).

Finalmente no quisiéramos entrar en polémicas con el Colegio de Odontólogos, pero las cosas en su justo sitio. No nos gustar ver odontólogos operando rinoplastias, cosa sumamente frecuente menos aun haciendo befaroplastias. A el Colegio de Odontólogos corresponde el imponer su autoridad. Siempre hemos pensado que las sociedades científicas deben ayudarse mutuamente, al igual que los gremios. Nos gustaría hacer cursos, congresos etc. En conjunto sobre la cirugía maxilofacial. Podemos aprender y enseñarnos mutuamente, dentro de un ambiente de respeto. Para terminar, creemos, reiteramos, que la cirugía maxilofacial es tarea de equipo.

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